Carlos

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Anoche hubo sexo. Carlos me acariciaba suavemente y me sujetaba las muñecas con rudeza. Me gusta arquear la espalda hasta que me ahogo contra las sábanas, morderlas y morderme los brazos mientras él me golpea con su pelvis. Me hizo gritar, revolverme, retorcerme. Me gusta estar a cuatro patas, como los perros, los lobos, los gatos. Me gusta que seamos dos animales en la cama, sudando, arañándonos la piel. Me gusta sentir sus golpes dentro de mi cuerpo, escuchar su respiración y la mía, acompasadas y exhaustas. Me gustan sus manos, sujetando mis caderas, clavándome las uñas. Me gusta cuando me lame la espalda, cuando siento su saliva caliente sobre mi cuerpo, cuando le abrazo con brazos y piernas y su piel arde, de calor y de deseo. Nos abrazamos, nos besamos, siento ganas de acariciar todo su cuerpo con el mío. Me gusta cuando al derramarse descansa sobre mi espalda. Siento el peso de su cuerpo sobre el mío, su miembro todavía erecto se acomoda entre mis nalgas. Sus manos aún sujetando las mías, sus dientes en mi cuello. Me gusta follar con él. Quiero volverle loco, y que no encuentre a nadie que le folle como yo. Que pruebe otras, que se las tire a todas, que siempre querrá volver a mi, su diosa. Quiero aprender a volverle loco, quiero que se derrita en mi boca, que me desee locamente, que me abrace, que me llame, que se masturbe pensando en mí. Quiero desnudarme despacio para él, quiero que me haga fotografías prohibidas y que las pegue por las paredes de su casa. Quiero que me pida de rodillas que vaya a su casa otra noche más.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Natasha y publicada el 18 de Octubre 2006 12:00 AM.

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