Patricia: volumen 2 .... y primer relato sexual

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Como prometí voy a contar la segunda parte del relato con respecto a la historia de Patricia.

No sabía qué es lo que iba a hacer cuando viera a Patricia en el restaurante... aunque tenía una ligera idea de lo que haría y fue lo que finalmente hice, que además fue secundando por Meón 2. ¿Y qué es lo que hice? Pues no hacer nada, pasar de ella. He decir que estaba más buena de lo que recordaba el día anterior y hasta Meón 2 me lo dijo. Además el mail que mandé a RRHH ha caído en saco roto.

No creo que haya tercera parte. Pero en caso de que haya, seréis los primeros en saberlo.
De todas formas os voy a relatar lo que aconteció la misma tarde de la primera parte.

Después de mandar el mail a RRHH y estar muy empalmado, lo que hice fue tirar “de las rentas”, para poder atenuar mi ya visible erección. Aquí es donde os presento a Lila, que es una compañera de trabajo de unos 43 años, madre de una niña de 10 y casada. Es alta, castaña y delgada... además Lila se cuida, va al gimnasio y tiene estilo vistiendo. No está mal, pero tampoco está de puta madre, entre otras cosas le pondría un par de buenas tetas, porque las tiene un poco ridículas y con los pezones hacia dentro. Lila, de la que ya os relataré algún otro de mis encuentros sexuales con ella, tiene una cosa buena y es que es una “cerdita” (en el buen sentido de la palabra) y casi siempre está deseosa de sexo. Además ella se pone a 100 cada vez que se le propongo follar, ya que para ella es un manjar delicioso poder catar a un niño mucho más joven que ella. Otra de las ventajas de follar de cuando en cuando con ella, es que la he ido adoctrinando en el maravilloso mundo de la mamada hasta conseguir que la mame bien.

Después de esta pequeña presentación os relataré cómo me lo monté con ella esa tarde. La verdad es que no fue nada del otro mundo, pero hubo algo que me gustó de esa vez. Íbamos a ir a una especie de bosque, para que nadie nos viera fornicar por la tarde, pero resulta que la puta lluvia que no hace más que joder, hizo que tomáramos “un atajo” que resultó peor... a mí se me hacía tarde y a ella también, porque tenía que recoger a su hija del cole. Total, que aparcamos en una calle en la que no pasa mucha gente. Nos vamos a la parte de detrás de su monovolumen (con lunas tintadas de serie), nos tomamos una cerveza de litro y pasamos directamente a lo que nos interesaba... Empezamos a besarnos un poco mientras con la mano le voy frotando el chocho. Ella me saca la picha y me la agarra con fuerza mientras le va metiendo unos buenos meneos. A mí me encanta que me aprieten la polla y ella ya lo sabía. Pronto se lanzó a mi pene y comenzó a mamarla poniendo en práctica todos los sabios consejos que le di (no usar los dientes, apretar con los labios y acompañar con las manos). Mientras me la mamaba le agarraba de la cabeza para meterla bien dentro de su boca. Saca un condón, me lo pongo y le meto la picha hasta el fondo, y es aquí donde viene lo que me gustó: tenía el choco ardiendo, al rojo... y lo sentía en toda mi polla. Ya había sentido chochos calientes, incluido el suyo en otra ocasión, pero esta vez quemaba. Ni que decir tiene, que eso me puso cachondísimo y comencé a embestirla salvajemente hasta que me corrí mientras ella me atrincaba por el culo para que se la metiera hasta el fondo.

Al menos el día acabó bien, ¿no os parece?

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Meonzete y publicada el 26 de Octubre 2006 4:06 PM.

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