Pezones: volumen 2

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Continúo el relato que dejé anteriormente aquí; pero antes de nada me gustaría matizar una de esas cosas que no suelen ocurrir muchas veces, pero cuando ocurren, una sensación maravillosa recorre tu cuerpo: Si os acordáis estaba comiéndole la boquita a una tía que bailaba de una forma muy sensual y básicamente fue porque ella me lo pidió todo. El caso es que la otra tía (a la que tenía que ir arrancando los besos de uno en uno), me vio y se me acercó y me dijo: “¿no decías que querías llevarme a casa?”, ooooh, qué sensación!! La tía toda indignada porque me estaba enrollando delante de sus narices, pudiendo ser ella. Desde luego las chicas, por lo general, son la hostia de envidiosas: cuando se lo dan todo hecho no lo quieren, pero cuando ves que se lo das todo hecho a otra tía, entonces es cuando lo quieren. Si por no fueran tan a la defensiva disfrutarían más de la vida y estarían más guapas.

Bueno, después de este pequeño matiz que olvidé poner ayer, continuo la historia. Como recordaréis iba de camino hacia su casa (que estaba a tomar por el culo) y bueno, estábamos haciendo los típicos jueguecillos por la calle, que te van poniendo que te van poniendo más cachondo si cabe: la atrincas y te la metes a un portal, le metes un sobeteo por su cuerpo para que recuerde lo cachondo que estás… en fin esas cosas. Mientras íbamos por el camino estuvimos intentando ver una puta farmacia para pillar condones, pero no había. Fue una gran putada.

Entramos en su casa y ella (bastante borracha), me dijo que le ponía a 100 (y que me dijera eso también me ponía a 100). Nos vamos a su cama, nos desnudamos y comenzamos a besamos. Si algo me llamó la atención de esta tía es que besaba delicadamente (no sé si es que besa así o es que se estaba durmiendo). Ella se tumba en la cama mirando hacia arriba y empiezo a besarle en los labios, mientras voy bajando por el cuello y así hasta que llego a sus tetas. Tenía dos pedazo de tetas bien hermosas, con unos pezones gigantes (que si me tengo que poner exquisito, prefiero los que son pequeños). Nunca he visto unos pezones tan grandes como los de esa tía, sin ser negra, claro.

Comienzo a besar sus pezones y me encuento unos pelos que no intento apartar, pensando que con el roce se irían yendo de allí, pero la sensación de besar y chupar pelo nunca me ha gustado. Después de entretenerme besando sus pezones con esa extraña sensación de haber estado besando a un oso pardo, sigo recorriendo su cuerpo hasta que llego a su coño, totalmente húmedo y peludo.

Tenía bastante pelo en el chocho y no entiendo cómo no lo tenía depilado con lo tremenda que estaba la tía. Le lamo sus labios, como un gatito bebiendo leche, y con los dedos le estimulo el clítoris. La tía no se inmutaba, cosa que no pasaba a creer porque se me da muy bien estimular a las tías comiéndoles el coño a la perfección. Al rato me dijo “hazme el amor”. En fin, no me partí la caja allí mismo, no sé por qué, pero me hizo gracia la expresión de película. Podía haberme dicho “fóllame”. Al menos se nota que le estaba gustando la lamida de coñal, para pedirme que le metiera el rabo. Y eso fue lo que hice.

No llevábamos condones y siempre me había dicho a mí mismo que no le metería el pene a una tía que no conozco sin condón. Pues sí, estas cosas pasan, las convicciones en momentos de calentón pasan desapercibidas y lo que quieres es follártela sea como sea. Total que le metí la polla en su coño ardiente. Qué sensación… estaba calentito, como a mí me gusta (y vosotros ya lo sabéis).

Me movía como un conejo follador y me encantaría haberle dejado toda la nata en su interior, pero no lo hice porque ella me iba avisando periódicamente. Era curioso que no gimiera ni emitiera soniditos, pero para recordarme esto sí que sabía hablar.

Después de darle al mete y saca un poco (y no correrme), decido volver a subir para degustar otra vez sus jugosos pezones. Me tiro a la teta que había probado antes y claro, vuelvo a notar los pelos que estaban allí, así que me lancé a por la otra teta y…. “oooh ooooh….horror…también tenía pelos. Intenté quitarlos (ahora sí), con los dedos, pero no había manera. Joder, la tía tenía PELOS EN LAS TETAS!!! Claro, ahora me parece lógico que tuviera el choco tan peludo… si es que primero debería de empezar a afeitarse los pelos de las tetas!! Fue una desagradable sensación que no recomiendo a nadie.

Pero tenía más partes de las que podía disfrutar, así que le besé por su tripita plana y con los dedos comencé a frotarla en el guisante hasta que ella terminó. Me lo tuvo que decir, porque seguía sin gemir. A todo esto la tía no me había tocado y sólo se había limitado a poner su cuerpo en plan “muñeca hinchable”. Después de eso, cerró los ojos y yo diría que iba a empezar a dormir, y yo con una erección importante. Obviamente le eché la bronca e indignado tuve que terminar manualmente la faena, porque ella (a pesar de las apariencias), no era nada sexual. Qué egoísta.

En fin, que al final fue como follarme a una muñeca, que te avisa para que no te corras, y con la que tienes que hacerte una paja después de darle todo el placer.

Al menos la muñeca hinchable no tiene tiene pelos en los pezones.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Meonzete y publicada el 30 de Noviembre 2006 12:32 AM.

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