Relato sexual a partir del local

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Continúo con la historia que había dejado aquí

Ya en el local, la cosa parecía que se iba aclarando, pero teniendo en cuenta que acababa de potar hace tan solo 5 minutos (o al menos esa era mi percepción), aún seguía con los mismos síntomas de mierda.

Decido apoyarme en una columna y le digo a mi amigo que pase de mí, que yo me quedo allí y que se dé una vueltecita para meterles cuello a las tías. Me dijo que no, pero yo insistí y se dio un rulo por allí. Yo mientras tanto miraba al suelo, con la esperanza de recuperarme pronto.

Al poco llega Meón 2, imagino que habiéndole entrado a unas cuantas tías y ya con menos mareo, decidimos que era hora de empezar darle caña. Según me comentó Meón 2, entré a una rubia espectacular… sinceramente yo no me acuerdo de nada. Acto seguido le empecé a meter cuello a la tía que estaba justo detrás. Se llamaba Marta. No sé qué fue lo que le dije, pero la verdad es que no recuerdo ni una palabra de la conversación. Es habitual que siempre les diga las mismas moñadas a las tías, así que lo más seguro es que le dijera que era la chica más guapa del local o algo así. Las tías parece que se ponen a mojar en cuanto les dices 3 tonterías… bueno, la verdad es que yo también.

Al poco rato veo a Meón 2 hablando con la que se supone que era la amiga de Marta. Hay una cosa que recuerdo con “nitidez” (o al menos la nitidez que me daba aquel momento) y es que no sabía qué más cosas decirle, y eso que no había hablado ni 2 minutos con ella, así que según le miro a los ojos, me acerco a ella y empiezo a comerle la boquita. Ella no se aparta, así que comenzamos la faena.

Mientras la beso intento meter la mano por dentro del pantalón para acariciarle el culo, pero ella me aparta la mano. Después le meto la mano por delante para frotarle el chocho, pero ella también me la quita. En ese momento pensé que sólo iba a querer besitos y poco más. Le pregunto que qué era lo que ocurría, que si no le gustaba. Ella me dijo que no, que sí que le gustaba pero que había mucha gente y que le daba vergüenza. Le digo que si no hay otro sitio dónde no le de vergüenza y ella me responde sin vacilar: “sí, mi casa”. Joder, no había entrado más que a 2 tías y ya veía el panorama claro.

Sinceramente, lo que a mí me hubiera apetecido esa noche es estarle metiendo cuello a todas las tías, por que es como realmente te lo pasas bien, aunque muchas de ellas (por no decir casi todas), te manden a la mierda. Pero aquella noche, debido al alcohol, la cosa ya estaba orientada de otra forma, así que acepté la realidad y asumí que iba a meterla en caliente esa noche (ohhhh, qué pena!).

Acompaño al baño a la chica y al subir veo a Meón 2 apoyado en la pared. Me acerco y le digo: “me voy a follar con ésta”. Él se queda con la amiga para acabar de rematar la faena.

Vamos por la calle hablando de tonterías, es más, se ve a que a ella tampoco le interesaba mucho tener conversación, parecía que lo que quería era que se la metiera. Pillamos unos condones en una farmacia mientras íbamos andando a su casa que estaba a tomar por el puto culo, o al menos eso me pareció a mí.

Cuando llegamos, me moló un huevo la decoración de la casa. Me voy al baño y me limpio la picha de posibles restos urinarios por si Marta decide comérmela. Me meto en su habitación y me tiro en la cama. Ella fue al baño, imagino que para limpiarse el chocho. A la vuelta, entra en la habitación y comienza a quitarse toda la ropa. En aquél momento comenzaba a tener un poco de sueño… no sé si era por la luz, por la cama o por todo en general. Al ver a Marta quitarse la ropa, decido hacer lo mismo y sin casi cerrar los ojos me quedo en pelotas.

Empezamos a besarnos y acariciarlos. La chica tenía unas buenas tetas y un culo respingón. Era rubia y tenía un pelo peinado a la última moda. Estaba un pelín rellenita, pero no mucho. Tenía todos los complementos para ponerme la picha dura, y así fue.

Le besé las tetas y recorrí con mi lengua sus pezones que terminaban en punta y tenían un tamaño perfecto (además no tenían pelos alrededor… de esto ya hablaré en otra ocasión). Le digo que me encantan sus tetas, mientras sigo besándola por todo su cuerpo.

Me dispongo a lamerle todo su chochito (no depilado), hasta que caigo en la cuenta de que su sabor era conocido para mí ¿A qué sabía aquello? No sabía mal, todo lo contrario, pero tenía un sabor característico. Hasta que caí en la cuenta: ¡vino! Sí amigos, su chocho sabía a vino. Lo primero que pensé es que antes de que me la estuviera tirando yo se la había tirado otro tío y le hubiera dejado todo su olor a vino ahí. Lo siguiente que pensé es que ella misma se había escupido en la mano y se había frotado el chocho. Quizás la explicación más lógica y que no se me ocurrió en aquel momento, es que le echara toda mi saliva alcoholizada para mojarle un poco el chochete y después degustarla a placer.

Me quedé lamiéndole su sexo como 15 minutos o más, no sé, fue un rato de cojones. Lamía como un gatito y mientras tenía los ojos cerrados, comenzado a emitir las primeras imágenes fantásticas a lo David Lynch, que provenían evidentemente de un sueño. La tía empieza a pedirme con gestos que suba y que le meta de una vez la picha. Con gran maestría, me pone el condón y le hundo el pene hasta el fondo, mientras ella separa las piernas en V. Me sorprendió que no le hiciera daño, por que a muchas tías les duele cuando se la hundes de primeras, pero Marta no era de este tipo de chicas.

Empiezo a embestirla de forma salvaje mientras ella gime con sutileza, mientras desde mi posición podía ver sus pechos haciendo círculos perfectos al son de nuestro movimiento. No tardé mucho en correrme y acto seguido decido acariciarla para que ella también acabe.

Descansamos un poco, medio acostados, medio despiertos… aunque yo estaba casi dormido. En ese momento oímos la puerta y escucho a mi amigo Meón 2, exclamar algo así como “joder, qué guapo!”, refiriéndose a la decoración. Sabía que era él, no por si voz, si no por su expresión.

Ponen música e imagino que se pusieron manos a la obra. En ese momento se me ocurrió decirle a Marta que si nos uníamos a la fiesta, pero estaba muy agotado, con una papa aún considerable y con un dolor de cabeza brutal. Así que lo dejaremos para otra ocasión, porque es algo que me gustaría probar. Lástima no haber estado un poco mejor.

Acto seguido ella me empieza comer la polla. La verdad es que la mamaba muy bien, es lo que recuerdo, pero al haber lefado hace un poco sabía que tardaría bastante en correrme. Le pillaba de la cabeza y de su pelo rubio asintiendo su movimiento. Se la metía bastante adentro, cosa que me sorprendió bastante. Yo tenía los ojos cerrados intentando dormirme, pero es que verdaderamente no podía abrirlos por el agotamiento. Después de darle al tema un buen rato (imagino que en recompensa de haberle comido todo lo negro a ella), se tumba, me engancha del pene y se la mete mientras me agarraba del culo para que se la metiera hasta dentro. Estuvimos un buen rato, pero no me corrí… estaba muy agotado y lo más triste es que me la follé con los ojos cerrados. De cuando en cuando los abría y ella me miraba, pero al rato los cerraba (no por placer, si no por cansancio).

Nos echamos un rato a dormir, una hora o así. Cuando me despierto y ella seguía echándose una cabezadita, me acerco por detrás y empiezo a besarle la oreja, mientras empiezo a notar que mi polla se empieza a poner dura encima de sus nalgas, así que comienzo un movimiento casi intuitivo e infantil, de balanceo indicándole que se la quiero volver a meter. Marta se pone boca abajo mientras se la empiezo a enchufar por el chocho, aunque me hubiera encantado que fuera por el culo. Es una visión preciosa. Creo que es una de mis posturas favoritas: follártela viendo su espalda y sus nalgas. Ella se puso a cuatro patas y arqueó la espalda mientras yo la enganchaba de la cadera para embestirla profundamente. Ella se movía como si estuviera en un “tío vivo”, mientras yo le ensartaba una y otra vez toda mi verga, hasta que finalmente volví a lefar.

Como ella no había terminado, le masturbé con mis dedos enjuagados en saliva, mientras nuevamente tenía los ojos cerrados, hasta que finalmente tuvo su momento de placer. Parece que con la llegada de mi amigo y su compañera de piso, dejó de gemir un poco, así que creo que la idea de la mini-orgía no la hubiera apetecido mucho.

Después de acostarnos otro poco, pillé mis cosas, me vestí y me fui.

Lo peor fue el viaje de vueltapotando hasta unas 5 veces por la calle el poco líquido que había bebido (agua), casi pasándome de paradas del bus.

Es una tía para haberla disfrutado un poco más sobrio, pero las circunstancias lo quisieron así.

Me gustaría preguntaros lo siguiente:

¿Habéis practicado sexo anal? ¿Qué tal es? ¿Cómo sacáis el tema con una tía a la que conocéis de ese mismo día?

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Sobre esta entrada

Esta página contiene una sola entrada realizada por Meonzete y publicada el 31 de Octubre 2006 1:23 AM.

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